Siete alimentos que fortalecen la dieta de cualquier niño

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Los “superalimentos” que listamos abajo están llenos de nutrientes que son muy beneficiosos para la salud. Algunos críticos piensan que no es buena idea enfocarse solamente en algunos alimentos muy saludables, pero todo el mundo está de acuerdo en que estos alimentos constituyen un paquete nutricional muy poderoso. 

Lo esencial es que, aun si logras agregar sólo uno de estos alimentos al plato de tu hijo, ya es un avance, y podrías estar iniciando buenos hábitos alimenticios que le aportarán beneficios de salud de por vida. 
1. Aguacate

El aguacate es la única fruta con grasas monoinsaturadas ”buenas” y saludables que podrían ayudar a bajar el colesterol “malo” que, en altas concentraciones, puede dañar al corazón. El aguacate es también una gran fuente de fibra soluble que ayuda a estabilizar el azúcar en la sangre. Además está repleto de vitamina E, que protege las células de los radicales libres (que son moléculas nocivas que ingresan en el organismo a través de diferentes sustancias como la luz del sol o los gases de los tubos de escape de los autos). 
“Puedes tratar de machacar un aguacate con un poco de jugo de limón y yogur y usarlo en quesadillas o tacos, o como aderezo con vegetales crudos”, nos sugiere Jessica Seinfeld, autora de varios libros de cocina para niños y bebés. 

Averigua si es necesario darle a tu pequeño un suplemento vitamínico. 
2. Arándanos

Los arándanos (también conocidos como mora azul) están llenos de vitaminas, minerales y antioxidantes, que son sustancias que reducen la producción de químicos en el cuerpo que pueden dañar las células. Los arándanos ayudan también a bajar el colesterol, mejoran la memoria y combaten ciertos tipos de cáncer. Como verás son muchos los beneficios que traen estas pequeñas frutas, ya sean frescas o congeladas. 

“Yo preparo un puré de arándanos y espinacas y se lo pongo a los tacos, hamburguesas, panqueques o panques galletas y pastelitos de chocolate”, dice Missy Chase Lapine, autora de libros de cocina. "Los arándanos frescos, orgánicos o congelados, son uno de los alimentos con más nutrientes que puedes incluir ‘disfrazados’ en una gran cantidad de platillos". 
3. Avena

Este grano entero, con su sabor suave y versátil, ayuda a prevenir las subidas bruscas y bajones de azúcar en la sangre y mantendrá a tu hijo con la sensación de sentirse lleno y satisfecho. Además, también ayuda a bajar el colesterol malo. 

"Sirve avena en el desayuno", dice Chase Lapine. La avena cruda, que hay que cocinar, en lugar de las avenas instantáneas, es preferible porque tiene más fibra y la energía que produce dura más. Cocínala con leche, en lugar de agua y añade unos arándanos para un iniciar el día de forma balanceada. 
4. Salmón

Este pez de aguas frías contiene grasas buenas llamadas Omega 3 que pueden reducir el riesgo de enfermedades del corazón. Estos nutrientes también pueden ayudar a mejorar el estado de ánimo y previenen la pérdida de memoria. 

"Haz tus propios filetitos de pescado rebozado", recomienda la chef y autora de libros de cocina Jennifer Iserloh. “Trata de elegir salmón salvaje (en lugar del salmón que es criado en granjas) porque tiene menos exposición a sustancias tóxicas como el mercurio. A los adultos también les encantará este platillo". 

Averigua cómo puedes saber si tu niño tiene altos niveles de mercurio en su cuerpo.
5. Espinacas

Las espinacas son una excelente fuente de hierro, calcio y ácido fólico, además de vitaminas A y C. Benefician también el crecimiento de los huesos y el desarrollo del cerebro. 

“Este vegetal es muy versátil, tiene un sabor suave y se cocina en un instante”, dice Iserloh. "Agrégalas en sopas calientes, en la salsa de tomate y pónselas también a las quesadillas". 
6. Camote

Los camotes (boniatos o batata) están cargados de vitaminas B, C, y E, y además contienen calcio, potasio y hierro. El camote es rico también en hidratos de carbono complejos y fibra, que ayuda a la buena digestión. 

"El camote previene los bajones bruscos de azúcar gracias a los hidratos de carbono complejos", dice Chase Lapine, autora de un innovador libro para ocultar los alimentos saludables en la comida de los niños (titulado en inglés The Sneaky Chef: Simple Strategies for Hiding Healthy Foods in Kids' Favorite Meals). "También añaden un toque dulce a los platillos y cortan la acidez del tomate que tanto disgusta a algunos niños en las salsas de la pasta", agrega la experta. 
7. Yogur

Al ser rico en calcio y una buena fuente de proteínas, el yogur ayuda a formar huesos y dientes fuertes. También mejora la digestión y ayuda a combatir las bacterias perjudiciales en el intestino. 

"Compra yogur de sabor natural y bajo en grasas y añádele fruta fresca o congelada", recomienda Iserloh. "De esa forma te ahorrarás el azúcar de los yogures con sabor o que ya vienen con la fruta incluida. El yogur natural suele gustarle a los niños por la textura cremosa".

Todo lo que siempre has querido saber sobre el pecho

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Muchas de las consultas que recibimos son recurrentes, y a menudo guardan relación directa con la anatomía y la fisiología del pecho durante la lactancia. Aquí damos respuesta a esas dudas. Esperamos que os sea útil.

Mis pechos son pequeños, ¿tendré suficiente leche?

Cuando un niño nace tiene el pecho exactamente igual que una niña. Las estructuras son las mismas, y no es hasta la pubertad, gracias a los cambios hormonales, que el pecho de las chicas crece y se desarrolla. El pecho adquiere forma gracias a los depósitos adiposos que modelan su tamaño y volumen exterior. Por dentro, el tejido glandular, que es el que se encargará de producir leche, también crece y se desarrolla al margen del tejido graso externo. Por tanto, el tamaño y la forma exterior del pecho no importan, ni permiten predecir si una madre tendrá más o menos leche. Todos los pechos, sean grandes o pequeños, sirven a la hora de alimentar a un bebé.

Tengo el pezón muy pequeño, ¿podré dar el pecho?

¡Por supuesto! Todos los pezones sirven, al margen de su tamaño. De hecho, los bebés no necesitan el pezón para mamar, es tan sólo una referencia visual y táctil para que sepan adónde deben dirigir la boca. Es cierto que hay pezones, como los umbilicados (tipo de pezón que cuando es estimulado se retrae), que pueden complicar un poco el agarre inicial del bebé. Si tienes dudas respecto a tu pezón, lo mejor que puedes hacer es acudir a un grupo de apoyo antes de tener a tu bebé, para que lo puedan valorar y enseñarte todo lo necesario para iniciar la lactancia con buen pie.

Si tienes los pezones planos o poco prominentes tampoco es necesario que hagas nada durante el embarazo. Busca un grupo de apoyo para consultar tus dudas. Tampoco hace falta preparar el pezón y la areola con masajes o ungüentos. Los corpúsculos de Montgomery, que son las protuberancias que encontrarás alrededor de la areola, se encargan de limpiar, desinfectar y lubricar el pecho.

Estoy embarazada y siento el pecho muy lleno y tenso, ¿es normal?

Durante el embarazo, el pecho aumenta de peso, entre 400 y 600 g, y una vez iniciada la lactancia puede llegar a pesar 800 g gramos más que antes del embarazo. Durante las 6-7 primeras semanas de embarazo crecen los alveolos, lo que produce una sensación de plenitud, así como la cantidad de tejido adiposo y la irrigación de la mama. Los pechos se ven llenos de venas que a veces llegan hasta el cuello. Todo esto es normal.

¿Por qué durante el embarazo no hay leche?

Durante el embarazo, el tejido glandular de los pechos produce calostro en pequeñas cantidades. A veces no se aprecian más que unas costras blancas en el pezón, que son las gotitas de calostro que se han secado.

Las hormonas predominantes durante el embarazo, la progesterona y los estrógenos, se encargan de impedir que la prolactina alcance grandes concentraciones, por lo que no es posible fabricar grandes cantidades de leche. Esto cambia a medida que disminuyen los niveles hormonales de progesterona y estrógenos, en el posparto inmediato, cuando se produce un pico de prolactina.

¿Cómo se produce la leche?

La succión del niño estimula los receptores de oxitocina y prolactina, situados principalmente en la areola y el pezón, y desencadena un impulso nervioso que viaja hasta el cerebro, donde el hipotálamo induce la producción de dos hormonas: la prolactina, que se encarga de la producción de la leche, y la oxitocina, que provoca la contracción de los alveolos y desencadena la eyección o salida de la leche.

La forma más fácil de visualizar el funcionamiento de la glándula mamaria es pensar en una vid. Cada grano de un racimo de uvas es un alveolo mamario. En su interior se fabrica la leche, los elementos que hacen falta para constituirla se fabrican directamente dentro del alveolo o provienen del plasma materno. Cada alveolo o grano de uva está envuelto en una fina capa muscular que se contrae en respuesta a la oxitocina, provocando la eyección de la leche. Todos los alveolos van a dar a los conductos, las ramitas de la vid, que se encargan de transportarla hasta el pezón, donde el bebé la extrae del pecho mediante la succión.

¿Todas las madres fabrican leche de calidad?

Sí. Se ha comprobado que incluso las madres desnutridas y que viven en situaciones de pobreza y precariedad extremas producen leche materna de calidad. Existen pequeñas variaciones individuales derivadas de la dieta, pero el cuerpo de las mujeres usa el mismo patrón para fabricar la leche, y ésta siempre es de calidad.

Los elementos que pueden variar de una madre a otra son el yodo y los ácidos grasos esenciales, por lo que las mujeres occidentales que dan el pecho deben tomar un suplemento de 200 microgramos diarios de yodo y aumentar el consumo de alimentos ricos en ácidos grasos esenciales: pescado azul, frutos secos, aceite de semillas, etcétera.

Aunque comas mal y tu dieta no sea del todo equilibrada puedes estar tranquila, ya que las células que se encargan de fabricar la leche se las arreglan para extraer de las reservas maternas todo lo necesario para que no le falte de nada al bebé.

Me han hecho una cesárea, ¿me va a tardar más a subir la leche?

No, las cesáreas no retrasan la subida de la leche. La subida de la leche se inicia en el moomento en que la placenta se separa del útero, y esto ocurre tanto en un parto vaginal como en una cesárea.

Las rutinas hospitalarias que suelen ir unidas a la cesárea pueden retrasar el primer contacto entre la madre y el bebé, por lo que son las verdaderas causantes de la demora de la subida de la leche, además de la incomodidad que puede sentir la madre para colocar al bebé al pecho a causa de los puntos de sutura, lo que puede interferir en algunas tomas o reducir su número.

Sí es cierto que las madres insulinodependientes o con obesidad (con un índice de masa corporal igual o superior a 30) pueden sufrir un retraso en el inicio de la producción de leche, que puede demorarse más de 72 h, pero acaba normalizándose en ambos casos.

Acabo de dar a luz y tengo un bulto hinchado en la axila, ¿qué es?

Seguramente se trata de tejido mamario ectópico o fuera de lugar. Estos bultos no constituyen motivo de alarma y pueden presentarse en cualquier punto de la denominada “línea de la leche”, que recorre el cuerpo desde la axila hasta la ingle. El 1% de las mujeres tiene este tipo de “glándulas mamarias accesorias”, que pasan desapercibidas hasta que la madre se queda embarazada y pare, pues entonces crecen y pueden incluso llegar a secretar leche.

También hay mujeres que poseen pezones supranumerarios. Si hay una inflamación de este tejido es mejor no manipularlo, aplicar frío y presión y esperar a que desaparezca.

¿Qué son las subidas de la leche?

Cuando el bebé mama, estimula los nervios del pezón. Este impulso nervioso llega al cerebro, donde se producen la prolactina y la oxitocina, las hormonas encargadas de la producción y la eyección de la leche.

Entre las 42 y las 72 horas posparto se produce la primera subida de leche, y muchas mujeres notan que los pechos se les ponen tensos y a veces inflamados.

Posteriormente van notando las subidas de leche (en algunos países hispanohablantes se llaman “bajadas”) cuando el bebé mama o cuando piensan en él o lo oyen llorar. Este fenómeno se debe a la acción de la oxitocina y suele ir acompañado de una sensación de hormigueo en el pecho, que durante las primeras semanas puede incluso resultar doloroso, y que indica que la leche empieza a fluir hacia el pezón. Hay un 75% de mujeres que perciben más de una subida de la leche en una misma toma, mientras que un 30% no nota jamás la subida de leche. Ambas situaciones son perfectamente normales y no revisten mayor importancia, puesto que no afectan en absoluto el transcurso de la lactancia.

¿Cuáles son las hormonas encargadas de producir la leche?

Durante el embarazo y las primeras semanas posparto, la producción de leche depende por completo de dos hormonas, la prolactina y la oxitocina, que ven su acción complementada por una proteína conocida como FIL (Factor Inhibidor de la Lactancia).

La oxitocina provoca la subida de la leche. Hay fibras musculares que rodean los alveolos y que, al contraerse, “exprimen” la leche. La oxitocina no sólo responde a los estímulos táctiles, sino que a veces basta con oír llorar al bebé, pensar en él u oler su ropita para desencadenar un flujo de oxitocina en sangre. Cuando esto ocurre, la madre siente que el pecho se llena de leche y gotea.

Factores como el miedo, la falta de confianza en el propio cuerpo o el alcohol pueden bloquear momentáneamente este flujo de oxitocina y dificultar un poco la toma, por lo que es de vital importancia que la madre esté tranquila y confiada para que todo fluya, literalmente.

La prolactina hace que la glándula mamaria fabrique leche. Cada vez que el niño mama, un torrente de prolactina es liberado en la sangre materna. Esta hormona es la que se encarga de dar la orden de fabricar leche a las células de los alveolos. Si el niño tiene poco apetito, si se le hace esperar o no se le da de comer siempre que lo pide, mama poco y se produce menos leche. Cuando hay partos múltiples, se produce una estimulación doble o triple, la necesaria para atender a la demanda de producción de dos o más bebés.

Hacia los 6 meses posparto, los niveles basales de prolactina disminuyen, puesto que para entonces la glándula mamaria ya funciona por sí sola, es una unidad independiente de fabricación. Esta glándula autocrina funciona de otra manera: si el bebé saca mucha leche, la madre fabrica mucha leche; si por el contrario mama poco, el FIL o Factor Inhibidor de la Lactancia mantiene a raya la producción de leche.

El FIL (Factor Inhibidor de la Lactancia) es una proteína que está presente en la leche.

Cuando el niño mama mucho, al sacar la leche saca también el inhibidor, y en las próximas horas la leche se fabricará a toda velocidad. Si el niño mama poco, el inhibidor se queda dentro, y el pecho fabrica poca leche. A los 6 meses posparto, los niveles basales de prolactina vuelven a alcanzar los valores anteriores al embarazo, y tiene más importancia el FIL que dicha hormona para el mantenimiento de la producción láctea.

Desde hace algún tiempo me noto los pechos blandos, ¿me estoy quedando sin leche?

Como hemos dicho ya, la glándula mamaria es un mecanismo que se autorregula. Durante las primeras semanas de vida de tu hijo, el pecho está en prácticas, por así decirlo. Para que no falte leche al bebé, fabrica mucho más de lo necesario. De este modo se asegura de que el bebé no pasará hambre. Cuando la glándula empieza a adaptarse a la demanda del bebé, ajusta la oferta y, por pura logística, fabrica la leche sólo cuando el bebé la pide. Desde que un bebé se pone al pecho hasta que se produce el reflejo de eyección pasan 2,2 minutos de media. A partir de los 3 meses, las madres sienten los pechos blandos y pueden creer que no tienen leche. Si a esto se le une la crisis de los tres meses, la madre puede interpretarla como una sensación de rechazo por parte del niño a causa de la falta de leche. Nada más lejos de la realidad. Lo único que ocurre es que la glándula mamaria se ha regulado perfectamente.

¿Por qué hay mujeres que no tienen leche?

Todas las mujeres pueden fabricar leche. La hipogalactia (escasa producción de leche) verdadera se da en ocasiones muy contadas, y puede tener su origen en las siguientes afecciones:

  • Hipotiroidismo no controlado
  • SOP (Síndrome de Ovarios Poliquísticos)
  • Síndrome de Sheehan
  • Reducción mamaria reciente

Tanto las mujeres con hipotiroidismo como las que sufren de SOP pueden tomar medicación especifica para su enfermedad sin riesgo alguno para el bebé. Al normalizar los niveles hormonales, la medicación regula la producción de leche.

Si la madre ha sufrido una hemorragia masiva y severa en el posparto inmediato, puede desarrollar un Síndrome de Sheehan, que se define como la necrosis de la hipófisis por falta de riego sanguíneo durante el parto. Esto puede imposibilitar la lactancia. La madre deberá someterse a un examen endocrinológico exhaustivo para valorar la gravedad del caso y decidir qué hacer en función del resultado.

En el caso de las mujeres que se han sometido a operaciones de reducción mamaria, hay que valorar cada caso de manera individual. Todo va a depender del tipo de incisión realizada para hacer la reducción y del tiempo transcurrido desde que se realizó la misma, pues los conductos seccionados durante la operación pueden haberse recanalizado de forma espontánea. Las mujeres que se hallan en esta situación y desean dar el pecho a sus bebés deben acudir a un grupo de apoyo a la lactancia ya durante el embarazo.

Entonces, si la leche materna siempre es buena y casi todas las madres producen leche suficiente, ¿por qué hay tantas mujeres que aseguran que no pudieron amamantar porque sus hijos pasaban hambre?

Es complicado encontrar una sola razón, pues pueden haber pasado muchas cosas.

Como se ha dicho ya, la hipogalactia verdadera es una condición muy rara. En la mayoría de los casos, lo que la madre percibe como una producción insuficiente es en realidad una cascada de problemas que tuvo su origen en una mala técnica, un frenillo lingual corto, la imposición de horarios para dar el pecho o las recomendaciones contradictoras o erróneas.

A menudo, detrás de estas vivencias negativas de la lactancia existen también unas expectativas que no hallan correspondencia en la realidad. La inmensa mayoría de las madres primerizas no ha visto amamantar jamás, por lo que ignora cómo funciona la lactancia. A menudo, esperan bebés que coman puntualmente cada tres horas y duerman entre toma y toma, algo que pocas veces se da en la vida real. Y, de nuevo por desconocimiento, estas madres acaban pensando que el niño llora porque pasa hambre, es decir, porque no tienen suficiente leche.

Hay toda una generación de mujeres, hoy abuelas, que no dieron el pecho a sus hijos, lo que significa que se rompió la cadena de transmisión familiar de la cultura de la lactancia.

Los grupos de apoyo intentamos suplir, en la medida de lo posible, esa labor ancestral que realizaban las mujeres mayores de la familia, arropando con su sabiduría y experiencia a las que se convertían en madres por primera vez. Para ello, ofrecemos información veraz y actualizada, así como un espacio en el que compartir nuestras vivencias con otras madres que dan el pecho.

Me han dicho que si dejo mamar al bebé todo el tiempo que quiera, al final sólo va a tragar aire, ¿es verdad? ¿No es mejor dar el pecho con horarios?

Los bebé utilizan dos tipos de succión: succión nutritiva y succión no nutritiva. Las dos son necesarias, y mientras realizan la succión no nutritiva los niños se alimentan y se relajan. Si están bien colocados, con la succión no nutritiva no van a tragar aire, sólo leche.

El pecho no se puede dar con horarios, pues eso impide que los bebés regulen la cantidad de leche que toman y la composición de la misma. En condiciones normales, lo consiguen haciendo tomas más cortas o más largas y espaciándolas más o menos. Así, habrá momentos en los que sólo necesiten un poco de leche para calmar la sed (o el miedo, o conciliar el sueño) y otros en los que hagan una toma larga y completa. Hay que confiar en la capacidad del niño para regular la cantidad de leche y el tiempo que necesita para comer.

La lactancia siempre debe respetar la demanda del bebé, pero hay momentos en los que la demanda de la madre también cuenta. Si ésta necesita dar el pecho (por tener una ingurgitación u obstrucción, para poder salir a trabajar, etcétera), puede ofrecer el pecho al bebé en cualquier momento.

Sólo se recomienda que los padres marquen la demanda del niño en casos excepcionales: bebés enfermos, prematuros, niños que no aumentan de peso, recién nacidos extremadamente soñolientos, etcétera.

¿Qué puedo comer o tomar para tener más leche?

En todas las culturas del mundo existen alimentos considerados galactogogos (es decir, que aumentan la producción de leche). La variedad es infinita. En España es habitual recomendar a las madres que tomen horchata y leche de almendras. En la cultura china se da a las madres una sopa caliente de jengibre y pollo. En Sudamérica se les prepara un caldo a base de pollo y verduras. En otras latitudes se recomiendan: las sardinas, el bacalao, los guisantes, la alfalfa, el cardo santo o el cardo mariano, la levadura de cerveza, la leche de vaca, las larvas de mosca azul….

Lo cierto es apenas existen estudios al respecto y no es posible afirmar que la ingesta de determinados alimentos aumente la cantidad de leche producida. En cambio, se ha demostrado que numerosas plantas consideradas galactogogos tienen precisamente el efecto contrario, es decir, disminuyen la producción de leche.

Lo único que aumenta la producción de leche de una mujer es la succión eficaz y el vaciado de la glándula mamaria, algo que el bebé consigue si mama a demanda y de manera correcta (o, en su defecto, si la madre utiliza un sacaleches).

La succión y el vaciado inducen al cuerpo a producir más leche, ya que aumentan los niveles de prolactina en sangre y eliminan del interior de la glándula el factor inhibidor de la lactancia (FIL).

Proteja a sus hijas del cáncer de cuello uterino

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Proteja a sus hijas del cáncer de cuello uterino.

La vacuna contra el VPH puede prevenir varios tipos de cáncer, incluso el cáncer de cuello uterino.

Todos los años en los EE. UU., cerca de 4000 mujeres mueren por cáncer de cuello uterino, a pesar de que se hicieron las pruebas de detección y recibieron tratamiento. Además, unas 17 000 mujeres son afectadas por cánceres relacionados con el VPH cada año. Muchos de estos cánceres podrían prevenirse con la vacuna contra el VPH.

VPH es la forma abreviada de la expresión virus del papiloma humano. El VPH es muy común; unos 79 millones de personas en los Estados Unidos, en su mayoría adolescentes o con poco más de 20 años, están infectadas por el VPH. Casi todas las personas sexualmente activas contraen el VPH en algún momento de su vida, pero la mayoría de ellas nunca se enteran de que han sido infectadas. Muchas infecciones por el VPH desaparecen, pero algunas veces el virus puede causar verrugas genitales o cáncer.

Por qué la vacuna contra el VPH es importante para mi familia

Escuche la historia de una sobreviviente de cáncer de cuello uterino

¿Cuándo deben mis hijos recibir la vacuna contra el VPH?

Los niños y las niñas deben recibir las tres dosis de la vacuna contra el VPH a los 11 o 12 años. Si un adolescente o adulto joven (hasta los 26 años) no ha comenzado o terminado la serie de las tres inyecciones de la vacuna, todavía lo puede hacer. Si ha pasado mucho tiempo desde que sus hijos recibieron la primera o segunda dosis de la vacuna contra el VPH, no tienen que comenzar de nuevo, solo tienen que recibir las inyecciones que les faltan tan pronto como sea posible. Haga hoy mismo una cita para vacunar a sus hijos.

¿Esta vacuna es segura y eficaz?

Un estudio de los CDCAclaraci?n sobre los enlaces a sitios web externos realizado recientemente mostró que la vacuna contra el VPH es muy eficaz y que ayudó a reducir a la mitad las tasas de infección por dicho virus en niñas adolescentes. Otros estudios han mostrado que las verrugas genitales (causadas por infecciones por el VPH) también han disminuido en los adolescentes desde que se cuenta con la vacuna contra el VPH.

La vacuna contra el VPH tiene un historial de seguridad muy bueno*. Más de 62 millones de dosis se han distribuido en los Estados Unidos. En los 7 años desde que se comenzó a recomendar la vacuna en forma rutinaria, los estudios sobre la seguridad han seguido mostrando que las vacunas contra el VPH son seguras. Algunos preadolescentes y adolescentes pueden sentirse aturdidos, mareados o como si fueran a desmayarse al recibir cualquier vacuna, incluida la que protege contra el VPH. Luego de que un preadolescente o adolescente reciba una vacuna, es recomendable que se quede sentado en el consultorio por unos 15 minutos, para asegurarse de que no se maree.

¿Cómo puedo informarme más sobre la vacuna contra el VPH y la prevención del cáncer?

*Los enlaces a sitios web pueden llevar a páginas en inglés.

Los CDC trabajan a toda hora para salvar vidas y proteger al público contra amenazas a la salud, con el fin de mejorar la seguridad de la nación. Los CDC, una agencia federal de los EE. UU., utilizan la ciencia y la prevención para facilitar la toma de decisiones saludables. Los CDC buscan ayudar a que las personas tengan una vida más larga, productiva y saludable.

Vacunas y autismo: Distinción entre la realidad y la ficción:

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Dicen que algunas vacunas contienen un conservante que puede producir autismo. ¿Qué es lo que en verdad sucede?
¿Por qué se incorporó el timerosal a las vacunas?
¿Es verdad que el timerosal contiene mercurio?
¿Es verdad que se expuso a los niños a niveles peligrosos de mercurio a causa del timerosal?
¿Qué pruebas hay de que el timerosal esté relacionado con el autismo?
¿Qué pruebas hay de que el timerosal provoca autismo.?
¿Se vinculó alguna vez la vacuna MMR con el autismo?
¿Cómo puedo saber si mi niño recibió vacunas que contenían timerosal?
¿Se usa todavía el timerosal en las vacunas contra la gripe o en algunas otras inyecciones?
¿Cuáles son los riesgos de no inmunizar a mi niño?
¿Dónde puedo conseguir más información sobre el timerosal y la seguridad de las vacunas?
Dicen que algunas vacunas contienen un conservante que puede producir autismo. ¿Qué es lo que en verdad sucede?

Actualmente hay una polémica sobre esta cuestión, con el gobierno y renombrados científicos por un lado, y varios grupos de ciudadanos que se oponen a la vacunación sistemática, por el otro. Ante esta controversia, muchos papás se sienten confundidos y preocupados por la salud de sus niños. 

Estos grupos dicen que el timerosal, un conservante que se utiliza en las vacunas, es tóxico para el sistema nervioso central y es responsable de un aumento alarmante en las tasas de autismo entre los niños de los Estados Unidos y del mundo entero. La mayoría de los científicos dicen que no hay una evidencia científica creíble que demuestre que las vacunas causan autismo. 

Durante los últimos 15 años, varias instituciones médicas importantes analizaron la evidencia procedente de los Estados Unidos y del extranjero, y todas concluyeron que no existe ninguna relación entre el autismo y la exposición al timerosal. Además, el conservante se ha retirado de la mayoría de las vacunas infantiles en los Estados Unidos. 

Pero algunos activistas de salud ponen en tela de juicio la validez de la ciencia existente y sostienen que el gobierno de los Estados Unidos ha conspirado junto con los fabricantes de vacunas para ocultar la verdad acerca del timerosal y el autismo. 
¿Por qué se incorporó el timerosal a las vacunas?

El timerosal se usó a lo largo de 70 años como conservante para dificultar el crecimiento de bacterias y hongos en las vacunas. Dado que muchas vacunas se almacenan con mayor eficacia en grandes ampollas o viales de varias dosis, de los cuales los proveedores de salud extraen dosis individuales, las vacunas quedan expuestas a la contaminación cada vez que una jeringa pincha la tapa de goma del vial o ampolla. Varios incidentes fatales de vacunas contaminadas en la década de 1920 llevaron a que los fabricantes de vacunas empezasen a agregar conservantes a todos los viales de dosis múltiples de vacunas. 

El timerosal llegó a ser uno de los conservantes más ampliamente utilizados. Ahora que la mayoría de las vacunas ya no contienen timerosal, deben almacenarse en ampollas o viales de dosis individuales o en jeringas precargadas, lo cual resulta más costoso para los fabricantes de vacunas. 
¿Es verdad que el timerosal contiene mercurio?

El timerosal contiene un compuesto del mercurio conocido como etil mercurio. No es lo mismo que el metil mercurio, que se encuentra en cantidades elevadas en algunos peces. El metil mercurio se acumula en el tejido humano y, cuando llega a ciertos niveles, puede afectar el desarrollo cognitivo en los niños más pequeños. Por ese motivo la Administración de Alimentos y Fármacos de los EE.UU. actualmente aconseja, por ejemplo, que los niños no consuman algunos tipos de pescado. 

Los científicos han estudiado las vacunas y han concluido que el etil mercurio no tiene el mismo efecto que el metil mercurio. Además investigaciones llevadas a cabo por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID, por sus siglas en inglés) determinaron que el cuerpo elimina el etil mercurio con mucha más rapidez que el metil mercurio, por lo cual el etil mercurio no se acumula en el tejido humano. 

De acuerdo con las principales investigaciones llevadas a cabo hasta la fecha, los únicos efectos secundarios que se conocen de la exposición al timerosal de las vacunas son reacciones leves, como por ejemplo, enrojecimiento e hinchazón en la zona de la inyección en algunos pacientes. 
¿Es verdad que se expuso a los niños a niveles peligrosos de mercurio a causa del timerosal?

Desde mediados de la década de 1980 hasta el año 1999, a medida que se fueron incorporando más vacunas a la lista de las inmunizaciones infantiles de rutina, los niños de los Estados Unidos quedaron cada vez más expuestos al timerosal. Algunas variantes de la vacuna contra difteria-tétanos-tos ferina y la vacuna contra la haemophilus influenzae tipo B (Hib), además de las inyecciones contra la hepatitis B y la gripe, contenían el conservante. 

En 1997 la FDA volvió a examinar alimentos y fármacos que contenían mercurio y encontró que algunos niños podían haber estado expuestos a una dosis acumulativa de 187,5 microgramos (mcg) de etil mercurio procedente de todo tipo de fuentes durante los primeros seis meses de vida. Esa cantidad excedía las reglamentaciones de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, siglas en inglés) en materia de exposición al metil mercurio. (No hay regulaciones federales sobre seguridad para el etil mercurio.) 

Como medida de precaución, las agencias del Servicio de Salud Pública, la Academia Estadounidense de Pediatría y los fabricantes de vacunas convinieron en 1999 que el conservante timerosal debía reducirse o eliminarse de todas las vacunas infantiles para niños de 6 años de edad o menores. Desde ese año, las investigaciones realizadas concluyeron que el timerosal no suponía un riesgo para los niños. 

De todas formas, hoy en día las vacunas infantiles no contienen más que cantidades sumamente pequeñas de timerosal, y los niños quedan expuestos a una dosis acumulativa de menos de 3 mcg de mercurio procedente de las vacunas hasta que cumplen los 6 meses de edad. 
¿Qué pruebas hay de que el timerosal esté relacionado con el autismo?

Algunos grupos ciudadanos destacan la existencia de un número reducido de estudios que se hicieron hacia finales de la década de 1990, y que trataban de demostrar que el timerosal desencadenaba el autismo. Estos estudios los llevaron a cabo el Dr. Mark Geier y su hijo David. Mark Geier, especialista en genética y ex investigador de los Institutos Nacionales de la Salud, se ha desempeñado como consultor y perito en apoyo de demandantes en varias demandas que alegaban daños derivados de vacunas, llevadas ante el Programa Nacional de Compensación por Daños Derivados de Vacunas, y además en demandas civiles. 

De acuerdo con los Geiers, los niños expuestos al timerosal de las vacunas tienen una probabilidad seis veces mayor de tener autismo que los niños no expuestos. Basan sus conclusiones en el análisis de la información obtenida del Vaccine Adverse Event Reporting System o Sistema de Reportaje de Efectos Adversos de las Vacunas (VAERS por sus siglas en inglés), un sistema del gobierno de los EE.UU. para reportar reacciones adversas que reúne los reclamos de salud vinculados con las vacunas. 

En una crítica detallada de las conclusiones de los Geiers, la Academia Estadounidense de Pediatría explicó cuál es el problema de basarse en la información del VAERS: el sistema recoge los reclamos, pero carece de medios para evaluar su validez. "Los efectos sobre la salud informados al VAERS en relación a las vacunas, pueden representar verdaderas reacciones adversas, coincidencias o errores de presentación", dijo la Academia Estadounidense de Pediatría. 

A los especialistas de la Academia también les preocupaba la metodología de los Geiers, y señalaron que padre e hijo no especificaban "cómo se generó la información, impidiendo por lo tanto analizar con precisión sus métodos y reproducir sus resultados". El Instituto de Medicina concluyó que el trabajo de los Geiers estaba lleno de imperfecciones metodológicas y rechazó los resultados como "no interpretables". 
¿Qué pruebas hay de que el timerosal no esté relacionado con el autismo?

Presentamos a continuación detalles de algunos de los informes más recientes e importantes:
Un estudio publicado en agosto de 2003 en la revista American Journal of Preventative Medicine examinó el índice de autismo en Dinamarca y en Suecia, donde el timerosal dejó de usarse en las vacunas en 1992. El índice de autismo continuó aumentando desde 1987 a 1999, a pesar de que hubiera sido de esperar que se redujera, si es que de veras había una conexión entre el timerosal y el autismo.

De hecho, los especialistas que han examinado cuidadosamente la información señalan también que el aumento en las tasas de autismo no se corresponde, en realidad, con un incremento en la exposición al timerosal. En Gran Bretaña, por ejemplo, la incidencia del autismo ha aumentado extraordinariamente desde la década de 1980. Pero solamente una vacuna administrada en Gran Bretaña (la DTP contra la difteria, el tétanos y la tos ferina) contiene timerosal. Todas las demás vacunas aplicadas allí no tienen timerosal, ni nunca lo tuvieron.
También en 2003, investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE.UU. (CDC por sus siglas en inglés) examinaron información procedente del Proyecto Vaccine Safety Datalink (Base de Datos sobre la Seguridad en las Vacunas), una base de datos en la cual ocho Organizaciones para el Cuidado de la Salud o compañías de seguros médicos (HMO por sus siglas en inglés) guardan los registros de vacunación de sus pacientes, incluyendo las reacciones adversas. Los investigadores analizaron los registros de más de 120.000 niños en dos HMO distintas y no encontraron diferencia en las tasas de autismo entre los niños expuestos a diversos niveles de timerosal.
En 2004, el Instituto de Medicina evaluó las últimas investigaciones en la materia, que incluían cinco estudios principales que analizaban los registros de salud de cientos de miles de niños en los Estados Unidos, Gran Bretaña, Dinamarca y Suecia además de los estudios de los Geiers. (El Instituto de Medicina es una división de la Academia Nacional de Ciencias, un prestigioso organismo independiente no afiliado con el gobierno de los EE.UU.) El Instituto concluyó: "El cuerpo de evidencia epidemiológica favorece el rechazo de una relación causal entre las vacunas que contienen timerosal y el autismo".
En septiembre de 2007 se publicaron en la revista New England Journal of Medicine los resultados de un estudio del CDC, denominado Seguimiento del timerosal (Thimerosal Follow-Up Study). En este estudio los investigadores sometieron a más de mil niños entre 7 y 9 años de edad a una prueba de neurodesarrollo que duraba tres horas. Sus conclusiones no apoyaban la conexión entre vacunas que contenían timerosal y el funcionamiento neuropsicológico de niños en la edad de 7 a 10 años.
Un estudio sufragado por el CDC en Italia y publicado en febrero de 2009 en la revista Pediatrics comparaba a niños que habían recibido la vacuna contra difteria-tétanos-tos ferina que contenía timerosal con niños que habían recibido la misma vacuna sin este conservante. A la edad de 10 a 12 años (10 años después de vacunarse), el estudio no halló ningún daño neurológico o del desarrollo en los niños que habían recibido las vacunas que contenían timerosal.
El Comité Global de Consejería sobre la Seguridad de las Vacunas de la Organización Mundial de la Salud (GACVS por sus siglas en inglés) ha estado examinando el efecto del timerosal en las vacunas desde agosto de 2000. Revisaron estudios epidemiológicos independientes sobre desórdenes neurobiológicos y su posible relación con el timerosal. Los estudios se habían llevado a cabo en el Reino Unido, Irlanda y Dinamarca.

En junio de 2006 la GACVS reafirmó su posición de que "no existe evidencia de toxicidad en bebés, niños o adultos expuestos al timerosal de las vacunas".
Un estudio publicado en octubre de 2010 en la revista Pediatrics concluyó que la exposición prenatal o del bebé al timerosal no aumenta el riesgo de autismo. Los investigadores compararon a 256 niños que padecían autismo con 752 niños que no lo padecían, y descubrieron que los niños que padecían autismo no habían recibido vacunas que contuvieran cantidades mayores de timerosal. El estudio lo llevaron a cabo conjuntamente el CDC, la Escuela de Medicina de Harvard, Kaiser Permanente y el Centro de Investigación de Vacunas de la Universidad de California, entre otros.
El Instituto de Medicina ha recomendado realizar un estudio epidemiológico para examinar si la exposición al timerosal en el útero o en la infancia está relacionada con el desarrollo del autismo. El estudio lo está llevando a cabo el organismo Vaccine Safety Datalink, del CDC. El CDC asevera que "los datos provenientes de este estudio deberían proporcionar la mejor información científica disponible sobre si es posible una asociación causal entre la exposición al timerosal y el desarrollo del autismo". Los investigadores aún están recogiendo datos.
¿Se vinculó alguna vez la vacuna MMR con el autismo?

En 1998, la publicación médica británica The Lancet dio a conocer un estudio que vinculaba la vacuna triple sarampión-paperas-rubéola (MMR) con el autismo. Los investigadores observaron que ocho de los 12 niños autistas que se estudiaron habían empezado a mostrar síntomas de autismo al poco tiempo de recibir las aplicaciones de MMR, y plantearon la hipótesis de que los niños estaban teniendo una reacción física a la vacuna. 

Resultó ser solamente una casualidad, e investigaciones posteriores contradijeron los resultados. El estudio no tenía nada que ver con el timerosal, que nunca se había usado en la vacuna MMR, pero la gente sigue confundiendo las dos cuestiones. 
¿Cómo puedo saber si mi niño recibió vacunas que contenían timerosal?

Si tu niño fue vacunado después del año 2001, es muy probable que sólo haya recibido cantidades sumamente pequeñas de timerosal. En 1999 la Administración de Alimentos y Fármacos, los Institutos Nacionales de la Salud y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, junto con la Academia Estadounidense de Pediatría, solicitaron a los fabricantes de vacunas reducir o eliminar el uso del timerosal en las vacunas, y los fabricantes adoptaron las medidas pertinentes. 

Algunos consultorios médicos continuaron usando vacunas en existencias que contenían timerosal, pero la mayoría de los especialistas creen que para el año 2001 o 2002 ya se habían agotado. Pregúntale al médico de tu niño si deseas salir de dudas. 
¿Se usa todavía el timerosal en las vacunas contra la gripe o en algunas otras inyecciones?

El timerosal aún se usa como conservante en las inyecciones contra la gripe para los adultos. Las fórmulas sin timerosal están disponibles para bebés, niños y mujeres embarazadas, pero no siempre alcanzan para satisfacer la demanda, y los médicos habitualmente agotan las reservas de vacunas que no contienen timerosal. 

Además, algunas vacunas de refuerzo contra tétanos-difteria, que se aplican a niños de 7 años de edad o mayores, contienen timerosal. Por último, el timerosal se sigue usando en algunas vacunas infantiles en otros países, principalmente en los países en vías de desarrollo. 
¿Cuáles son los riesgos de no inmunizar a mi niño?

Los beneficios de vacunar a tu niño superan de lejos a los riesgos: no sólo se beneficia tu niño sino a toda la comunidad. Un determinado porcentaje de niños manifiestan reacciones adversas a las vacunas, pero tales incidentes son poco comunes, dado el gran número de niños que se vacunan por año. 

Julia McMillan, profesora de pediatría en la Johns Hopkins University en Baltimore y miembro de la Comisión de Enfermedades Infecciosas de la Academia Estadounidense de Pediatría, les recuerda a los padres la cantidad de enfermedades graves que ahora están controladas o que se lograron erradicar gracias a las vacunas. 

"Muchos padres hoy en día son demasiado jóvenes como para recordar la pérdida de vidas humanas debido a estas enfermedades antes de que se desarrollasen las vacunas", señala. "La poliomielitis no da en los Estados Unidos desde hace décadas. El sarampión, que aún es responsable de la muerte diaria de niños en África, fue prácticamente eliminado en los Estados Unidos. Las paperas, enfermedad que puede derivar en sordera y esterilidad, actualmente es rara en los Estados Unidos. A los dos años de la introducción de la vacuna contra Hib, hubo una disminución del 60 por ciento en los casos de meningitis bacteriana. Nuestro programa de vacunación resultó ser, en lo que respecta a salvar vidas, una de las campañas de salud más exitosas de la historia. Pero continuará siendo exitosa únicamente si los padres vacunan a sus niños". 

Si un número grande de individuos dejasen de vacunarse, estas enfermedades fácilmente podrían extenderse de nuevo y alcanzar proporciones de epidemia. Sabemos que esto es verdad porque sucedió: cuando las tasas de vacunación contra el sarampión cayeron en los Estados Unidos hacia finales de la década de 1980, más de 100.000 personas contrajeron la enfermedad y 120 fallecieron como consecuencia. En 1998, cuando las tasas de inmunización volvieron a subir, solamente 89 individuos se enfermaron de sarampión y ninguno falleció. 

Incluso recientemente, en 2008, se han dado epidemias de sarampión en EE.UU. Casi el 90 por ciento de las personas afectadas lo contrajeron en el exterior o estaban conectados con casos importados, y más del 90 por ciento de las personas infectadas no habían recibido la vacuna (o no se conocía su estado de vacunación). Aunque el número de personas infectadas de sarampión continúa siendo bajo en los Estados Unidos, a nivel mundial en 2008 murieron 164.000 personas debido al sarampión. 

Otras enfermedades, como la poliomielitis y la difteria, están solamente a un vuelo de avión de distancia. E incluso si tú y tu familia nunca salieran del país, hay mucha gente que sí viaja y podría sin saberlo traer la enfermedad. Cuanto más elevado sea el número de personas de tu comunidad que no se vacune, mayor podrá ser la velocidad con que se propague la enfermedad en la población. 
¿Dónde puedo conseguir más información sobre el timerosal y la seguridad de las vacunas?

Se trata de una cuestión compleja, y dado los rumores y la información contradictoria que hay por todas partes, no resulta sorprendente que los padres estén alarmados y confundidos. Empieza por consultarle al médico de tu niño. Y si quieres encarar alguna lectura por tu cuenta, hay mucha información disponible en la web. 

A continuación te mostramos algunos enlaces a sitios web de importantes organizaciones de salud que ofrecen información sobre las vacunas y/o el timerosal: 
Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades
Administración de Alimentos y Fármacos (en inglés)
Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (en inglés)

Y a continuación te mostramos enlaces a sitios web de grupos activistas:
Centro Nacional de Información de Vacunas (en inglés)
Asociación de Médicos y Cirujanos Estadounidenses (en inglés)
Información y concientización sobre vacunas (en inglés).

Tomado de  Foro de Pediatras.

Consejos para el paciente alergico

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Ante la sospecha o diagnostico de Hiperreactividad o asma bronquial es necesario el realizar cambios en la forma de vida, los que van encaminados a evitar la exposición con elementos altamente alérgicos que pueden desencadenar el cuadro de broncoespasmo y lo que le provocara a su hijo tos, silbido en el tórax, dificultad para respirar. Lo que se recomienda es:

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Pa' machos / Un duelo necesario

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Permítame, querido amigo, tocar un tema que hasta ahora es algo así como un tabú; me refiero a la muerte de los bebés en el momento del parto; muerte perinatal, llamamos los médicos técnicamente a esta situación a la que se le ha negado la importancia que merece.

Empiezo por decir que muchas veces se piensa que por no haberse conocido al hijo, el dolor es menor y la recuperación de su innegable impacto es mucho más rápida. Es más, algunos llegan a pensar que no deja secuelas o que en caso de afectar a los padres esto es algo imperceptible y de corta duración. 

Déjeme contarle que el desajuste natural por el que atraviesan los papás debido a una muerte en estas condiciones se conoce en algunos países como ‘duelo desautorizado’, tanto que muchas veces no puede ser públicamente reconocido ni públicamente expresado, porque en forma equívoca se asume que al no haber nacimiento ni bautizo, ni entierro, ni recuerdos, ni nada que pueda avalar la existencia del hijo, simplemente no hay sujeto por quien sufrir. Error.

Si bien los hombres a veces guardan silencio, más por desconocimiento que por falta de reacción frente a la muerte de un hijo durante el nacimiento, es justo que dejen correr su sentir y que a la vez se conviertan en soporte de las madres, que son las más afectadas con estos desenlaces, casi siempre inesperados.

Para eso, señor, tiene que empezar por entender que el niño es su hijo desde el mismo momento de la concepción y que esto se consolida en la imaginación y en las expectativas de los padres. En tal sentido, las socorridas frases como “no se preocupe, trate de olvidar, usted es joven y ya vendrán otros hijos”, aparte de llevar implícito un desinterés por parte de quien las pronuncia, solo logran incrementar el dolor y retrasar el duelo.

Haga lo posible por que les presenten el cuerpo; ayúdele a su señora a que esté con él, así sea por unos momentos para que fijen un recuerdo real de su hijo; cárguenlo y despídanse de él con serenidad; si es posible, asesórense de un psicólogo en el mismo hospital. No se eximan de llorar, si sienten necesidad de hacerlo, y por encima de todo exterioricen su apoyo mutuo. En esos momentos, solo ustedes entienden lo que les sucede.

Si pueden, permitan que la familia y los amigos cercanos los acompañen. No esperen ningún comentario y, en lo posible, olvídense en esos momentos de las explicaciones médicas y vivan su momento con intimidad. Eso es empezar a elaborar un verdadero duelo.