Consejos para seleccionar un buen pediatra para su hijo

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El pediatra que atenderá a su hijo es una de las personas más importantes en este nuevo proceso de ser padres. Será quien guiará y ayudará a los adultos a resolver las principales dudas relacionadas con la salud del bebé. De ahí parte la importancia de seleccionarlo adecuadamente.

 

Primero, debe tener en cuenta que todos los especialistas son muy diferentes. Estas variaciones se dan según la formación del médico, sus antecedentes familiares y su bagaje intelectual y proceso de aprendizaje.

Asimismo, de su ‘ojo clínico’ o capacidad de reconocer los síntomas que padezca el bebé, para establecer un dictamen clínico. Algunos son más prácticos que otros o pueden tener opiniones encontradas en asuntos como la alimentación complementaria, sistemas de crianza o la edad apropiada para ingresar al jardín, pero un consenso general en los esquemas de vacunación o en la prevención contra la muerte súbita del lactante.

Tenga en cuenta que, en medicina, como en otras disciplinas, hay opiniones subjetivas y, además, cada paciente es diferente de tratar pues cada organismo es único.

Por eso, lo principal es cerciorarse de que el pediatra tenga un criterio lo suficientemente estructurado para aumentar las posibilidades de éxito y que le enseñe a las madres a identificar señales de alarma. También debe ser estudioso; necesita conocimiento, experiencia y hacer un seguimiento juicioso del problema.

En su relación con el pediatra, los padres deben hacer caso al sentido común y al instinto cada vez que el médico haga alguna sugerencia.

De otra parte, el pediatra también debe tratar de ponerse en la situación de los padres y ser sensible ante el momento histórico, familiar y de pareja por el que atraviesan. Una actitud comprensiva debe empezar por el médico, y es él quien debe calmar a los padres y explicarles debidamente lo que ellos necesitan.

Recuerde que su cita con el pediatra son los controles médicos de los hijos. Los 6 primeros meses debe haber una consulta mensual; desde los 7 a 12 meses: bimestral; mayor de 12 meses a 2 años: trimestral; entre 2 y 5 años: semestral, y después de los 5 años anual.